la palabra "l"

(columnas)



Enfrentada al enésimo cuchicheo sobre sus visitas de alcoba, resulta inimaginable que Gabriela Mistral hubiese acudido a la figura del femicidio —literario, en su caso— y menos con la liviandad con que hoy La Moneda enarbola el término para asociarlo al aniquilamiento político de una Presidenta mujer. No sólo el uso del concepto es impreciso, sino que mal iba a victimizarse ante rumores quien ya se había sobrepuesto antes al peso incontestable de, por ejemplo, la pobreza. La extraña metáfora del asesinato de imagen —un invento masificado en dictadura y que hoy parece indignar a las autoridades concertacionistas como antes a los militares—, es consustancial a nuestros tiempos porque hemos sido nosotros los expertos en imponer forma sobre fondo. A diferencia de la Presidenta, Gabriela Mistral no parecía interesada en determinar qué imagen suya había que mantener a salvo de los pistoleros.

Sobre las cartas privadas de la poetisa que han venido revelándose desde hace un mes —algunas, muy elocuentes en sus expresiones de afecto por su amiga Doris Dana—, se leen y escuchan declaraciones cada vez más insólitas. No termina uno de convencerse de que especialistas en los campos amplios y luminosos que a cualquier lector avispado le abre la buena poesía se comporten ante la vida privada ajena con tan opaca mezquindad. Conocer detalles sobre los últimos años de la autora de Desolación se ha convertido mucho más en el esfuerzo por encontrar modos de evitar la palabra 'lesbianismo' que en un ejercicio investigativo. "No me meto en las sábanas de nadie", advierte Luis Vargas Saavedra, uno de los encargados de ordenar este inédito legado escrito, camuflando con una dudosa apariencia de tolerancia los cientos de barreras que él mismo seguramente se ha impuesto por terror a saber lo que podría escandalizarlo. Y varios de esos académicos y ensayistas que han leído en tres idiomas los acuerdos de pareja entre Sartre y Simone De Beauvoir, u Oscar Wilde y Alfred Douglas descubren, de pronto, que el sexo nada tiene que ver con la escritura; que el celibato o la pasión no cambian ni una coma; que ser monógamo convencido, promiscuo ansioso u homosexual incomprendido son condiciones que se congelan al momento de volcar la propia vida en las letras. Vargas Saavedra cree que determinar la sexualidad de la autora "es tan importante como saber que un escritor tiene una dolencia hepática o tiene caries. Son datos físicos o psíquicos que no tienen relación con la obra".

No nos ha costado mucho evaluar las fortalezas y flaquezas de Michelle Bachelet, quien entre las primeras ha reunido el consenso hacia el mérito excepcional de su espontaneidad, y entre las últimas debe ahora incluir la frivolidad de homologar nuestro machismo endémico con la sórdida violencia física doméstica. Sin embargo, de nuestra mejor poetisa no queremos escuchar nada que siquiera pueda acercarla al doblez inescapable de cualquier vida sentimental asumida con viveza, con honestidad, con conciencia de su esencial dinamismo. Incluso si ese dato la ubica, al fin, descansando para siempre entre dos brazos delgados y amorosos.


*publicada en Las Últimas Noticias, octubre 2007.

10 Comments:

Blogger Seamusthepoet said...

pero creo que V. S. tiene razón. Y no creo entender en el mismo sentido (que el expuesto en la columna) la oración citada. Quizás malamamente estructurada, ok. La literatura no tiene que ver con la vida privada del artista o el escritor o lo que fuere. Esa -la vida privada- le da contexto y por supuesto que la determina, sin embargo, en la gramática no forma parte de los supuestos a considerar. Nadie sabe de la vida de Shakespeare, o si fueron varios o uno sólo, o si vivió en Stratford o si fue un diplomático. Y poca relevancia tiene para los efectos del peso de la obra. Como dice Paz, "la literatura es un signo de significación múltiple irreductible a la intención(alidad) del autor". No creo que haya en V.S. (no lo sé, pero lo intuyo) cierta estupefacción ante la realidad eventual del lesbianismo de Gabriela Mistral, pero la sabia disciplina de no confundir literatura con aquéllo que no es literatura y que por lo mismo se encuentra más allá de cualquier marco analizable desde la perspectiva y tarea que desarrolla V.S. Y por el contrario, creo -de nuevo- que la necesidad de que efectivamente se sancione -en términos de que se fije públicamente- la efectiva orientación sexual de Gabriela Mistral surge de no-lectores en la necesidad de hacerla parte de argumentos en temas que nada tienen que ver con literatura. slds. smsthpt.(y quizás resulte aún más pertinente la discusión no en referencia a la frase de la presidenta, sino en relación a la "privada" significación que siempre debe tener la sexualidad para cada persona, sin que nadie o escena alguna -privada- pueda ser objeto de calificantes o preocupaciones públicas. Cfr. wena naty)

11:38 AM  
Blogger Lazarillo said...

Ha sido para mí un placer compartir contigo la emoción Violeta en el diario donde respiro.
Un cordial abrazo de España. También me será grato leer a partir de ahora tu blog. Un cordial saludo.

8:28 AM  
Blogger PANCHO said...

uh, me marié de alla para aca, entre la gabrielle y la michelle, y bueno, ese caballero que dio el ejemplo de la caries y eso me sonó como que estuviese hablando sobre algún matemático o algo por el estilo, excelente que haya aparecido todo ese material, estuviera viva lo hubiesemos sabido de su propia boca, o sea literalmente, habrá que descubrirlo literariamente ahora, aunque las cartas no metaforizan mucho que digamos,jaja...y na de fea la doris, tenia lo suyo la chilena, mas q claro!,... (y mas q neruda también)

te felicito marisol, a quien no le gustaria alegar ante todo chile?, como dijera el 5º beatle insulza, "all things must pass"...(and all the others must come)

10:52 AM  
Blogger bicho maldito said...

Que la Mistral haya sido o no lesbiana no afecta un ápice la calidad de su trabajo. Es como la línea aquella de una peli: "cuando tienes un Rolls-Royce, ¿quien se fija en el color del tapiz?"

En todo caso, ni siquiera el género debería importar a la hora de juzgar una creación. La poesía, la prosa, la obra en general son algo que escapa a su autor en cuanto han nacido y con lo buena que es la poesía de Gabriela, no es ni mucho menos la mejor que se ha escrito.

9:55 PM  
Blogger Julio said...

Nuevamente la Mistral nos permite conocernos tal cuales somos.

Todo este barullo sale como consecuencia de la revelación de cartas pertenecientes a un archivo impresionante (más aún de una escritora autocrítica que sólo entregó a la publicación cuatro o cinco libros).

Sin embargo, el tema es si la Mistral es o no es.

Como es claro que Antonio Gil se expresa mejor que yo, les dejo un link:

http://www.elmostrador.cl/modulos/noticias/constructor/noticia_new.asp?id_noticia=231217

8:02 AM  
Blogger Marisol Garcia said...

Julio, la columna de Gil es estupenda, como casi todo lo que él escribe. Mi crítica no persigue que se reconozca de una vez "si es o no es", sino que parte de la sorpresa que me produce la porfía en negarlo o, siquiera, discutirlo. De hecho, Luis Vargas Saavedra es colaborador de El Mercurio y venía hace varias semanas publicando adelanto de las cartas pero nunca incluyó aquella de "quiero morirme en tus brazos". Fue La Tercera la que tuvo que saltárselo para lograr, al fin, un reportaje más elocuente.

Por lo demás, siempre me ha cargado, por reductora, la palabra "lesbiana". O "gay". O "bisexual". Esos determinismos... te recomiendo leer a Gore Vidal.

Gracias igual por los comentarios.

9:05 AM  
Blogger Shidi ! said...

Y sí, es como el tema eterno con Donoso también. El tema, en términos medio antropológicos, no es por qué ni con quién específicamente uno se ha apasionado en la vida, sino lo que esa pasión ha producido. Ya, qué pasa si un día se descubre que Lenon en lugar de escribirle tal canción a Yokono, se inspiró en otra mujer. El tema, claro, biográficamente es un dato, pero la obra está, y si es hermosa, si cambió la historia de las letras es el tema.
Gabriela será siempre un misterio mucho más grande para todos nosotros que necesitamos de años para descubrir la complejidad de su vida.
Y de su obra.
Lo del femicidio fue un desacierto para mi gusto.
salu2
Shidi !

1:26 PM  
Blogger feña said...

somos super frívolos los chilenos, de contenido y de forma. de contenido porque lo que escribió GMistral no lo leemos ni lo valoramos mucho. de forma porque la sexualidad puede tomarse muy en serio, no como un dato anecdótico/farándula.

en fin: no conocemos bien a la Mistral, y leyendo lo esrcrito por LVS el artes y letras menos la conoceremos.

1:50 PM  
Anonymous paula said...

Si bien reconociendo que nunca me he interesado tanto por el personaje de Gabriela Mistral, concuerdo con lo que escribes en relación a la sensación que me han dejado el leer los distintos artículos por aquí y allá que han tocado el tema de sus cartas y eso. Esa insistencia en tapar y esquivar algo que podríamos decir es ya a estas alturas casi un hecho ¿o no?.
Me molesta en especial esa especie de silencio y de dolorosa vergüenza. Como si lo que aparece o parece es algo terrible. Como si hubiese un gran engaño. Como si se estuviera descubriendo que la Virgen no era virgen o que tu madre era prostituta o que tu padre era ladrón o tu abuelo pinochetista. En fin todas esas cosas que uno prefiere no saber ni oír.
Como si la noticia fuese sí o sí algo malo o por lo menos lamentable.
En vez de aprovechar el dato para comprender mejor su obra y su vida.
Pero parece que todavía hay gente que quiere seguir clasificando a las mujeres entre santas y putas.

8:32 PM  
Anonymous Susana Tampieri said...

"Soy escritora y, como tal, jamás quise, ni quiero, que me pongan un ovario en cada ojo, porque los ojos me sirven para ver una realidad multifacética que abarca todos los sexos.
Importa la obra que dejamos. Y, en este caso,la obra que Gabriela dejó.Y si lo tuvo tan oculto es que sabía lo cretina que puede ser una Sociedad y, en especial, sus académicos."

Susna Tampieri
Argentina

3:39 PM  

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